24 de agosto 2026 01:15 h
Querida Emma:
Siempre he reflexionado para encontrar el origen de muchos detalles.
Nunca consideré saludable repasar una y otra vez hasta el cansancio prácticamente todo lo que me ocurrre en la vida; pero a veces lo examino minuciosamente como una costumbre algo perversa que me quita el sueño, me inquieta y no me deja seguir adelante. En ocasiones llena mis horas con la repetición mental de lo que hice o no, de lo que dije o dejé de decir.
No es tanto para entender mejor el suceso o el resultado de mis acciones; sino para atormentarme eternamente por lo mal que me vi, lo terrible que me sentí al dar alguna respuesta o tuve una reacción o actitud ante una situación que no pude controlar… pero que mi introspección interminable me indica que debí hacerlo.
En los últimos meses, mi existencia ha dado un inesperado giro de 180 grados.
¿Inesperado?, bueno al parecer era para lo que me había preparado un par de años atrás mientras conciliaba el asunto administrativo; y para lo que muchos años más antes, me había implicado hasta los huesos con la idea de planear inteligentemente mi futuro cuando ya no tuviera obligaciones laborales.
Pero en realidad lo que ocurrió fue completamente una sorpresa cuando de un día para otro tuve que asimilar otra manera de vivir. No puedo más que pensar que tal vez no he mantenido una actitud fuerte, decidida y convincente para no fallar en el intento. Es probable que a pesar de todo, mi preparación mental haya resultado falible, o quizá mis propósitos eran irreales.
El caso es que ahora me cuesta cumplir lo que me propuse inicialmente.
Debo decir en mi descargo, que esto me ha costado semanas de meditación acerca de la decisión que debo tomar. No ha sido facil, sin embargo, identificar si lo que me ocurre ha sido por el rompimiento con mis ideales, por exceso de cansancio acumulado durante años, por falta de solidez en mi propuesta o porque mi pobre compromiso me ha concedido aflojar el paso hasta detenerme completamente.
Y si. Me he detenido… ¿o es un “stand-by“?
Entiendo que puedo retomarlo todo cuando yo quiera… pero ese es el asunto, no se si yo quiero.
Desde el primer día de mi retiro, he transitado desde el estado de actividad intensa continuada, cuando inicialmente y a pesar de todo, no me di completa cuenta del cambio que se había operado en mi día a día y mantuve un tropel de acciones como por inercia, como por costumbre. Pero luego me percaté poco a poco, de que me sentía demasiado exhausta para seguir manteniendo ese ritmo… Y empecé a rumiar mis sentimientos y me pregunté: ¿que no es mi etapa de disfrutar mi tiempo?, ¿que no es mi tiempo de calidad y tranquilidad lo que cuenta?, ¿que no es este un tiempo de descanso y comodidad que me he ganado después de todos esos años de trabajo?…
Entonces ¿qué me pasa?, ¿por que siento que estoy en la indolencia?, ¿es apatía y depresión lo que me ocurre?, ¿es acaso que esta omisión de afanes es el reflejo de mi abandono?
He postergado indefinidamente mi ambicioso y pulcro esquema de retiro a pesar de que lo cultivé con diligencia y esmero. Qué gran entusiasmo y sobre todo que presuntuosa y segura de mi misma me mostré cuando destacaba mi elaborado programa de actividades. ¡Insensata!, es ahora cuando no podría revelar la verdad a todos aquellos que aunque no quisieran me tuvieron que escuchar repitiendo tal letanía. Y no es simulación mi respuesta… en realidad aún no he decidido cortar todo el proyecto o seguir adelante.
Debo aclarar que mi estado de ocio no se debe considerar una condición de flojera u holgazanería. El ocio por si mismo es un tiempo libre que se concede para el disfrute personal, el crecimiento interior, la contemplación y la creatividad, fuera de las actividades laborales o de estudio.
Lo paradójico de esta situación, es que mi proyecto de vida que tanto he pregonado, incluye por completo actividades que solo se pueden realizar en el tiempo libre, de manera que pueda continuar mi crecimiento como persona, ejercitar mi creatividad, dedicarme a contemplar, a observar y a meditar acerca de la originalidad y singularidades de la vida… que es precisamente lo que puedo hacer para llenar el tiempo de ocio en esta nueva etapa de mi existencia.
Entonces… creo que volveré… ¡¡Seguro!!!
Con todo mi cariño, recibe un gran abrazo.
Lilly
