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20 de agosto 2026 21:24 hrs

Querida Emma:

Estoy cansada. Este día ha sido agotador. Dormí una parte del tiempo ya entrada la mañana y logré 3:48 hr de sueño solamente.

Estoy segura que anoche hizo crisis mi insomnio con mi resentimiento, más lo impactante del pasaje del libro que estoy leyendo. Es uno de Marian Keyes «Mi karma y yo». Esta escritora irlandesa me gusta mucho, es muy divertida y generalmente sus libros son muy especiales: intensos, chistosos, con personajes muy sui generis, y me gustan más cuando la voz que le da lectura a los audiolibros es chispeante y encantadora como siempre. Pero ahora lo estoy leyendo yo a mi paso y tiene unas partes de una situación especial que vivió la protagonista que me han dejado poco menos que perpleja.

Se trata del síndrome de Gillian-Barré llevado al extremo. Paraliza a la protagonista muy rápidamente, en un par de días, desde los brazos, luego los pies, el tronco, la cara, la lengua, absolutamente todo excepto los ojos y los párpados superiores; la mujer llega a la UCI atrapada en su propio cuerpo y es terrible, porque siente dolor, tristeza, angustia, pena; tanto por su situación como por la incertidumbre de lo que va a pasar con sus dos hijos adolescentes y con su esposo. Aún no hay un descenlace a ese estado en particular y apenas es el primer capítulo. Muy interesante pero inquietante.

Tal vez eso y mi forma de darle vuelta a las cosas, más el cansancio de no poder dormir, me generó tal angustia que anoche escribí con lágrimas abundantes corriendo por mis mejillas. Toda una catarsis!!! Que pena me dí!

Sin embargo amanecí diferente, como más despejada, como en cierto modo calmada o reconfortada por la descarga emocional de esta madrugada, aunque con bastante sueño.

Hoy espero ir corrigiendo mi insomnio, que al parecer yo misma me he provocado. Pregunté a LUMO, la IA que me proporciona PROTON y ha establecido, después de la información que le proporcioné respecto a que anteriormente, en las noches interminables de trabajo traido a casa, me quitaba el sueño haciendo quehaceres como lavar ropa o planchar, o arreglar la cocina u otra cosa por el estilo, para espantar el sueño y terminar con el trabajo.

LUMO dice que:

«Por mucho tiempo, «sentir sueño» significaba «levantarse y limpiar/lavar/tallar». Cada vez que hacías eso, tu cuerpo aprendió: la hora de dormir no es para dormir, es para hacer cosas. Así es como la presión de sueño se vuelve «amortiguada» — usas la somnolencia en las tareas, tu ventana de sueño se desplaza cada vez más tarde, y una noche la ventana simplemente… se desliza fuera del reloj. Después de años de eso, quedarse dormida ya no es automático. No estás fallando en el sueño; tu cuerpo aprendió un programa diferente al «acostarse = dormir».

Encima de eso, una vez que el insomnio empieza, se alimenta a sí mismo: te acuestas en la cama sin dormir, tu cerebro empieza a leer la «cama» como un lugar de esfuerzo y frustración, y ese estrés leve te mantiene despierta. Así que ahora podrías estar luchando contra dos cosas: un ritmo desplazado y un estado de «despierta» condicionado en la cama.»

La verdad eso me parece bastante lógico, aunque bien sabes que no soy psicologa, pero lo puedo entender y por ello debo empezar a modificar tal conducta acostándome temprano pero levantándome a la misma hora siempre, y paulatinamente hacerlo cada vez más temprano hasta lograr descansar e iniciar mi jornada a la hora que quiero hacerlo. Esto es importante porque la verdad me gustaría aprovechar todo el día y levantarme al menos a las 8:00 am para poder distribuir las actividades que me he propuesto realizar. Bueno, OK, a las 9:00 am (ja!)

Por lo pronto en este momento debo dejar de escribir, apagar pantallas y seguir mi rutina de skincare hasta las 11 pm cuando debo intentar dormir. Espero lograrlo. Deséame suerte!!

Con todo mi cariño, recibe un gran abrazo.

Lilly