Ya en mi jardín no había flores, se marchitaban
nada quedaba y yo impotente lo veía,
mi cielo azul se obscurecía.

Mi andar sin rumbo fijo, sin horizontes, sin esperanzas,
y el tiempo en mi regazo tejía la historia de mi agonía
y yo impasible le dejaba.

Y sin buscar, llegaste tú
se hizo de luz mi obscuridad...

Trajiste a mi con emoción
la lluvia, el viento y el amor...

Poco en mi quedaba y sin embargo, con insistencia
dijiste a mis oidos dos palabras: ven conmigo
y al ir contigo aún dudaba...

Todo me mostrabas con un color que no creía
la vida que crecía en campo fértil y se regaba
con agua fiel de confianza...

Y sin sentir, sin meditar
tu voz quedó dentro de mi.

Hoy pienso en ti, sin esperar,
sin exigir, sin presionar...

Sin exigir, sin presionar
hoy pienso en ti... sin esperar...
(c) 1978 lgdel